El Sistema Educativo es aquel conjunto de métodos usados por el Estado con el objetivo de enseñar a un grupo determinado, generalmente los más jóvenes individuos de la población, sobre un determinado número de temas.
Una cuestión de planteamiento y resolución necesarios es: ¿qué clase de sistema educativo deberíamos aplicar a la sociedad?
Actualmente, en los países desarrollados impera un Sistema Educativo que, a pesar de variar a lo largo de los territorios de dichos países, se puede resumir de manera muy simple: a lo largo de los más de 10 años de escolarización obligatorios los alumnos tienen que asimilar los conocimientos que les son transmitidos, les gusten o no, con tal de poder trabajar un día en lo que quieran, esto siempre y cuando puedan tanto por capacidad económica como intelectual.
Pero este sistema no es el ideal, ni de lejos, porque se trata del estudio, que es sinónimo total de “trabajo” en esta situación porque es obligatorio, de materias que la mayoría de veces no tienen nada que ver con aquello que interesa al alumno, sea porque sus gustos no están enfocados a esos temas, sea porque ese tema no le interesa en formato “trabajo”. De hecho, nada gusta en formato “trabajo”, o, por lo menos, siempre gusta menos que en formato “libre”.
Cuando hablo de "formato" estoy diciendo la manera en que algo se lleva a cabo o su tipo. El formato "libre", por ejemplo, es el que hay en las acciones que podemos llevar a cabo si queremos, sin ninguna presión o consecuencia negativa en caso de no hacerlo.
¿Hay alternativas?
Sí. He dicho que el hecho de convertir el estudio en trabajo es malo; ¿qué sucedería si elimináramos por completo dicha obligación en el estudio de manera que los alumnos fueran los electores de las materias y de toda su propia educación? Hablando siempre en general, podemos afirmar que los niños no tendrían el desarrollo del cerebro que les permitiría alcanzar los mayores niveles posibles de inteligencia (entiéndase inteligencia como el conjunto de capacidades que tiene el individuo para entender y hacer cosas tales como razonar, imaginar, seguir un procedimiento determinado, etc), porque de bien pequeños no se enterarían de nada (los más pequeños no prácticamente no tienen preferencias o intereses concretos, con lo cual no harían más que pasearse de un lado a otro como si fueran animales, en lugar de estar ejerciendo la comprensión o el análisis, por poner un par de ejemplos) y de muy jóvenes estarían bastante o muy perdidos (como consecuencia del desconocimiento de todas o prácticamente todas las materias entre las cuales poder elegir y del poco desarrollo del cerebro a causa de la no ejercitación del mismo, como sucedería si no ejercitáramos nunca un músculo). Básicamente sería un caos, un desorden y una falta de comprensión de todo y en todo, a causa de la falta de toda homogeneización, la cual es necesaria en una muy pequeña medida (como en el entender un concepto o palabra de la manera estándar en lugar de inventarse cada uno su definición, lo cual es básico, es decir, necesario para toda comunicación entre personas). Podemos afirmar pues que tiene que haber algún tipo de obligación, una regulación que asegure el ótimo desarrollo del cerebro y, por tanto, también de la inteligencia del individuo, exclusivamente durante el tiempo necesario y sin forzar al individuo en materias que no le interesen.
Existe otro sistema, sin embargo, que cumple mejor esas condiciones: la Matriz. Situándonos en el Nuevo Mundo, debemos preguntarnos si los individuos que nazcan en él lucharán por mejorarlo, si lo apreciarán o si, por el contrario, lo verán como la mayoría de la población del mundo actual ve este en el que vivimos, es decir, que se conformarán con él y, por inacción, permitirán su declive. A pesar del cumplimiento de la obvia necesidad de una mejora genética constante para hacer el Bien (entendiendo Bien como lo definí en otro escrito: como aquellas condiciones necesarias para vivir en una sociedad Buena, es decir, una sociedad en la que los individuos tengan el mismo derecho a tener los mismos derechos a causa de su igual capacidad intelectual en los campos de la racionalidad, el análisis y la comprensión, por mencionar los más claros e importantes), vivir en una sociedad que esté al nivel de la Mente provoca un alto índice de conformismo, y nada asegura que un mejor cerebro, genéticamente hablando, convierta a los individuos en más que peones, es decir, personas que no ven más allá de lo común y aceptado, al verse rodeados de aquello que les es mínimamente agradable.
Lo que mueve a nuestra mente es un objetivo: el objetivo de provocar el cambio. ¿Qué cambio vamos a desear en una sociedad que consideramos buena? Para que un individuo empiece a considerar mala o insuficientemente buena una sociedad, ésta tiene que serle por lo menos desagradable, de manera que empiece a cuestionarse por qué son así tanto la sociedad como la manera en que el individuo la recibe. Está claro que el cambio positivo o constructivo en una sociedad mayoritaria o totalmente poblada por individuos que la consideran buena es muy difícil y lento, si es que acaso lo hay.
La solución radica en la tecnología mostrada en la película Matrix: la conexión del individuo a una máquina que conduce su consciencia a un mundo virtual (MV) aparentemente físicamente real para éste. Tal cual ocurre en la película, los individuos serían conectados desde el nacimiento, de manera que no hubiera recuerdos del mundo físicamente real (MFR, que no es otro que el que percibimos al mirar al cielo y cuando pisamos el suelo) y el grado de adaptación fuera máximo. La principal característica del MV es que no muestra la sociedad del MFR, sino una peor, como la pre-revolucionaria, que es esta misma en la que vivimos hoy día. Al poner la Mente del individuo en una sociedad que pronto contemplará como desagradable, indeseable o mala, en éste nace lo que podemos llamar “Espíritu Revolucionario” (ER), que no es otra cosa que la voluntad que tiene el individuo de cambiar su entorno, la sociedad en este caso. El ER es la consecuencia directa del progresivo aumento del uso de la razón por parte del individuo, el origen del cual radica en empezar a cuestionarse los males más superficiales o claros de la sociedad en que se encuentra su consciencia. Como capacidad de análisis, comprensión y racionalidad no le faltarán dadas sus mejoras genéticas, de muy joven el proceso ya habrá iniciado. A lo largo de su juventud, el individuo se preparará para, tarde o temprano, llevar a cabo la revolución, la cual es producto de su profunda crítica constructiva de la sociedad en la que vive. Esta revolución ciertamente puede llevarse a cabo con éxito o sin él. Por esta razón, lo principal a juzgar serían las conclusiones a las que ha llegado el individuo antes de intentar las etapas más agresivas y decisivas de la revolución y el procedimiento empleado para llegar a las mismas. Si el individuo tuviera éxito se le desconectaría para que viviera entre los humanos del MFR. Si el individuo careciera de las aptitudes necesarias para llegar a plantearse e intentar llevar a cabo una revolución, se procedería a eliminarlo de una manera que sencillamente perdiera la consciencia y muriera. Esto es más que obviamente necesario: ¿cuánto daño podría causar este individuo a una sociedad mucho mejor que aquella a la que no tratará de mejorar?
Cabe señalar que lo ideal sería que el MV fuera como un sueño, de manera que la velocidad en éste fuera mucho mayor que en el MFR, por lo que toda una vida pudiera comprimirse en menos de una década.
Mi paranoya me llevaban a pensar que quizá experimentaban conmigo, que no podía ser cierto lo que me rodeaba. Ahora me doy cuenta de lo mucho que tendría que agradecer si estuviera conectado al MV.
David Gual Mojedano, principios de Noviembre.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada